lunes, 24 de septiembre de 2012

CREER Y CREAR



Hola, amigos. Tras el largo silencio estival, iniciamos esta nueva temporada siguiendo este conocido dictado del filósofo Inmanuel Kant: “Atrévete a saber” (Sapere aude). Así que, sumándonos al atrevimiento, hoy nos adentramos en el enigma de la creación. Entre los maravillosos misterios que configuran el Universo que habitamos, uno de los más llamativos es el misterio de la transformación de las cosas, de la creación. Pero, ¿qué es crear?. Dice el Diccionario que crear es: “Producir algo de la nada. Establecer, fundar, introducir por vez primera algo; hacerlo nacer o darle vida”. Ciertamente es un tema muy complejo, pero hoy sólo nos centraremos en el concepto de la creación ligado al de la fe, esa extraña e invisible energía interior con tan inmenso poder transformador. Bienvenidos todos.

Cuenta una antigua leyenda egipcia que, en el comienzo de los tiempos, el mundo vivía en paz y prosperidad gobernado por la diosa Isis y su esposo Osiris. Pero tanta felicidad hacía rabiar de envidia a su hermano Seth, el Señor de las Tinieblas. Un día invitó a una fiesta a Osiris en la que mostró un gran cofre dorado que regalaría al que pudiera entrar en él. Muchos lo probaron, pero ninguno cabía. Así que Osiris se animó y quiso probar también. 


Pero nada más entrar en él, Seth y sus 72 cómplices bajaron la tapa y Osiris quedó encerrado. Todo había sido una trampa. Seguidamente arrojaron el cofre al río Nilo. Al enterarse de ello, Isis decidió buscar incansablemente el cofre entre las aguas hasta que lo encontró. Pero Seth logró robarle el cuerpo difunto de Osiris. Y esta vez lo partió en 14 trozos que desperdigó por el mundo.


Pero Isis no se desesperó. Emprendió entonces una larga y penosa búsqueda por todos los rincones, ayudada de su hermana Neftis (diosa de la Noche), hasta que, pacientemente, y después de varios años, logró recuperar todos los trozos de su amado esposo, excepto el pene, que ya habían devorado los peces. Y, una vez reconstruido el cuerpo de Osiris, gracias a la ayuda de Anubis, Isis obró el milagro. Desplegó sus alas mágicas y aleteó sobre él para insuflarle un soplo de vida. Entonces Osiris abrió los ojos y resucitó convertido ahora en dios inmortal. 


De esta leyenda podemos extraer para nuestro tema que toda creación es básicamente una recreación, es decir, la utilización de elementos que ya existían, juntándolos, y dándoles una nueva forma, una nueva existencia, una nueva vida. Y, por otro lado, nos habla de la tremenda fuerza de la fe como energía transformadora, hasta el punto de hacer posible lo imposible


Bueno, Isis era una diosa, pero si hay algo en lo que los seres humanos pueden llegar a rivalizar con los dioses es en su capacidad de crear, salvando las distancias, claro, jajaja. Bien se dice que la fe mueve montañas. Y, si no tanto, por lo menos es capaz de producir extraordinarias obras de arte, en las que la fe ha actuado como principal fuerza motriz. 


Un ejemplo de ello lo encontramos en las catedrales góticas europeas, que empezaron a construirse a finales del siglo XII. En aquel tiempo, unos hombres y mujeres pequeños (su estatura media no pasaría de 148 cm.), hambrientos y carentes de todo, pero llenos de fe, fueron capaces de levantar estos gigantescos monumentos, piedra a piedra, y con la certeza de que no llegarían a vivir para ver la obra culminada. Apenas sabemos quiénes fueron, ni sus nombres, porque, en la mayoría de los casos, no firmaron sus obras. No les importaba, porque, siguiendo su pensamiento, todo su trabajo lo hacían principalmente movidos por la fe y para “mayor gloria de Dios”.


Las catedrales góticas fueron una obra anónima y colectiva. Pero, dirigiendo nuestra nave del tiempo hacia el presente, encontramos el ejemplo de que de que toda una catedral también se puede levantar con sólo dos manos. Es el caso de don Justo Gallego. En su juventud, y siendo aún novicio en el convento donde había ingresado, fue expulsado de la orden por padecer tuberculosis. Pero sanó al poco tiempo. Y, según él, quiso agradecer esta curación “a Dios y a la Virgen” levantándoles un templo. Y desde finales de 1961, en la localidad de Mejorada del Campo (Madrid, España), incansablemente se ha dedicado a cumplir su promesa. 


Sin apenas ayuda, sin planos, y empleando básicamente materiales reutilizados, dándoles una nueva vida, a sus 87 años está cerca de concluir su ambiciosa obra. No pocos lo han tildado de loco e iluso, pero ahí sigue don Justo, con su inquebrantable fe, trabajando cada día en la construcción de su templo.

No sabemos en qué proporción contribuyeron la medicina y la intervención divina, respectivamente, en la sanación de don Justo. Pero lo cierto es que superar una enfermedad, ya sea con el auxilio de los dioses o de los medicamentos, resulta siempre un hecho milagroso. Por tanto, buena parte de este “milagro” surge de la creatividad puesta al servicio de la ciencia. Para este caso encontramos el ejemplo del inmunólogo colombiano don Manuel Elkin Patarroyo. Natural de Ataco (Tolima), centró sus primeras investigaciones en el desarrollo de un método para crear vacunas sintéticas, obtenidas químicamente, a diferencia de las usadas tradicionalmente, de origen microbiano. En 1987 logró obtener su primera vacuna contra la malaria, la SPf66.


Pudo haberse hecho muy rico con la venta de su patente, pero decidió donarla de manera altruista a la OMS, para que estuviera a disposición de los más desfavorecidos. Sin embargo, su buena fe se topó con los intereses de las grandes compañías farmacéuticas, que se negaron a fabricarla, amparándose en estudios que demostraban la baja eficacia de la misma: sólo hasta un 30% (hasta un 50% según Patorroyo). El hecho es que para las farmacéuticas no resultaba rentable fabricar una vacuna barata para acabar con una enfermedad como la malaria, gracias a la cual ya obtenían importantes beneficios fabricando los medicamentos para combatir sus dañinos efectos. Además, emprendieron soterradamente una campaña de desprestigio contra Patarroyo y sus descubrimientos. 


En vista de lo cual, decidiría fabricarla él mismo. Desde entonces ha seguido trabajando en la mejora de la eficacia de su vacuna, y en el desarrollo del método para crear otras vacunas sintéticas que podrían combatir hasta 517 enfermedades infecciosas, todo un gran reto. 

Patarroyo sigue siendo objeto de controversia. En los últimos tiempos se le
ha criticado por acaparar recursos públicos para su investigación y ha sido
denunciado por  experimentar con especies salvajes de primates.


Por otro lado, la creación del conocimiento científico en no pocas ocasiones se convierte en una tarea titánica, rozando la heroicidad, como en el caso de doña María Reiche (1903-1998). Natural de Dresde (Sajonia, Alemania), siendo doctora en matemáticas y conocedora de varios idiomas, se trasladó en 1932 a Perú para trabajar de institutriz para una familia de Cusco*. Se cuenta que nada más llegar quedó profundamente enamorada del país de los incas. En 1937 volvió de nuevo y se instaló en Lima, donde entró en contacto con la comunidad científica de la capital. Y allí conoció al antropólogo Paul Kosok, quien le pidió su colaboración en el estudio de las enigmáticas líneas de Nasca*, en Ica, hasta entonces casi completamente desconocidas. Desde 1947, y hasta el fin de sus días, María se dedicaría en cuerpo y alma al descubrimiento, catalogación e interpretación de estos antiguos geoglifos


Fue la primera en fotografiar las líneas desde el aire, y, pacientemente, iría desenterrando todo su entramado, además de las gigantescas figuras, ocultas bajo el polvo de la pampa, en un área de ¡500 km2!. Para estar más cerca de ellas, se trasladó a una minúscula cabaña al borde de los campos de líneas, donde vivía en condiciones de extrema pobreza. Trabajaba de día, e incluso de noche, completamente sola, con apenas una escoba y unos rudimentarios instrumentos de medida como únicas herramientas. Y no sólo tuvo que combatir contra las inclemencias del desierto, sino también contra los intentos especulativos de reconvertir aquellos campos en terrenos de cultivo, hasta que, en 1970, el Instituto Nacional de Cultura declaró las Pampas de Nasca como zona protegida.

María Reiche recibió en vida diversos homenajes y reconocimientos por su
transcendental labor.

Su tarea fue constante e incansable, y siendo anciana, ni el parkinson, ni los problemas de vista la detuvieron en su trabajo. La “Bruja de la Pampa” o la “Dama de Nasca”, como se le apodaba, llegó a creer que tenía una vinculación cósmica con esos signos, y que estaba predestinada para estar allí. 


Se da la extraña coincidencia de que las figuras de Nasca tienen cinco
 dedos en una mano y cuatro en otra, igual que María Reiche.
"Tengo definida mi vida hasta el último minuto de mi existencia:
será para Nasca. El tiempo será poco para estudiar la maravilla
 que encierran las pampas, allí moriré" 
Reiche averiguó que los geoglifos tenían una estrecha relación con la posición de los astros y con los ciclos estacionales. Es decir, que esta inmensa creación era un gigantesco calendario por el que se guiaban los antiguos pobladores de Nasca para planificar sus tareas cotidianas. Pero, ¿por qué tan grande?. Seguro que había algo más. ¿Buscarían llamar la atención de los dioses?. Si es así, no hay duda que en la creación de este inmenso monumento se empleó también su buena dosis de fe.


"La gente que vivía aquí hace mucho tiempo dejó un documento único que creo que constituye un capítulo esencial en el desarrollo de la mente humana. No hay nada parecido en ningún otro lugar del mundo."
M. Reiche

Pues ya saben, nunca pierdan la fe, ya ven lo útil que puede ser para cualquier cosa que se propongan, y sin olvidar que la fe bien entendida siempre empieza por la fe en nosotros mismos, jajaja. Y les dejo con dos fragmentos de vídeo. El primero es un anuncio comercial para una conocida marca de bebida energética, protagonizado por don Justo en el año 2005, y el segundo es un vídeo clip de la banda puertorriqueña Calle 13, en el que "Residente" Pérez, con su voz tan especial, nos interpreta la canción conocida como "Por Ti" (originariamente: "Muerte en Hawaii"), de 2010, quizás uno de los más bellos poemas de amor de los últimos tiempos, y que tiene mucho que ver con el tema de hoy. ¿Se la inspiraría Isis?.



*Cusco y Nasca son los nombres oficiales actuales en la República del Perú de Cuzco y Nazca.


Saludos.
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