miércoles, 5 de marzo de 2014

EL CONSULTORIO DEL MAESTRO ZEN (4)




Hola, amigos, saludos a todos. Traemos hoy una nueva edición de nuestro ansiado consultorio existencial, a cargo de nuestro estimado colaborador el gran maestro Zen don Shitetoko Yotekuro. Y he aquí las más recientes consultas que nos han llegado.





Shitetoko dijo…
Al habla Shitetoko Yotekuro, dispuesto siempre a escucharte y enviarte un rayo de luz a tu vida.


Honorio Gaymover dijo…
Maestro,… ay, maestro..., jajaja. A ver,… ¿cómo se lo digo?... Pues, eso… ¡que he visto el Nirvana!, jajaja. Sí, como lo oye, el Nirvana… jajaja. Ay, maestro, qué cosa más bonita es el Nirvana, qué cosa más buena, jajaja. Bueno, bueno…, pero mejor se lo cuento todo desde el principio, ¿verdad?. Aaaah… Pues, como ya le dije la última vez, el amigo Anastasio de un día para otro quedó huérfano y rico, pues su santa madre le dejó en herencia una gran fortuna. Y, como él es hombre lúcido y sensato, decidió que, aparte de los caprichos, debía darle un buen uso a tanto dinero. Y de este modo se habló con los arquitectos para construir un nuevo ala en su casa, e instalar allí un salón con todas las comodidades modernas. Así tendríamos un espacio más limpio y cómodo para hacer nuestras sesiones de meditación, y salirnos de la incomodidad y estrechez del viejo establo del Margarito. Pues, dicho y hecho.


Y en apenas tres meses pudimos estrenar el nuevo salón. Tendría, usted que verlo, maestro, una maravilla, todo un lujo de salón: amplio, luminoso…, y sin faltarle un detalle (… lo que hace el dinero, maestro). Y cómodo, pero lo que se dice cómodo, oiga. Comprenderá que estábamos que no cabíamos de contentos. Pero más contento aún estaba el Margarito en su nuevo y lujoso echadero, feliz de tenernos de nuevo a todos juntitos con él. Desde entonces, nuestras reuniones allí fueron todo paz y armonía, maestro. 




Pues en esto estábamos cuando recibí una llamada de mi hermana Brígida, que vive en la ciudad, avisándome de que nos mandaría en pocos días a su hijo Kevin, para que se pasara una temporada en el pueblo. Parece ser que mi sobrino estaba juntándose con malas compañías y se le estaba yendo por el mal camino, así que ella decidió que cambiara de aires y alejarlo del peligro. «No te preocupes si te puede parecer al principio un poquillo maleducado, vicioso, fanfarrón, estafador, sinvergüenza y embustero», me dijo, «pero, aparte de eso, en el fondo es buen chico. Sólo que está en una mala edad». Y yo, que no lo veía desde hacía tiempo, aguardé ansioso su llegada. 

Y así ocurrió, maestro. Días después apareció Kevin por la puerta. Había cambiado mucho, y me costó reconocerlo, la verdad. Ciertamente me pareció que tenía pinta de malcriado, juerguista, degenerado, tramposo, pícaro y enredador,… y muy mala color. Pero nada que el trabajo duro del campo y el fresco aroma de las flores y el estiércol no pudieran remediar. Y tendría que verlo usted sólo una semana después, maestro, cuando le empezó a mudar la color, y empezaron a surtir efecto en su espíritu el sudor insoportable, los continuos dolores de espalda, y el tormento de los callos. Como mano de santo, maestro. Ya parecía uno más del pueblo, jajaja.


Bueno, pues, conociendo esto, Anastasio y Zoilo me dijeron que por qué no invitábamos a Kevin a sumarse a nuestras sesiones de meditación, y así completar su crecimiento interior con un poco de sustento espiritual. Y, mire, la idea le gustó, y a la tarde siguiente nos reunimos todos en el salón nuevo con ese buen propósito. Pero, a pesar del entusiasmo inicial, al chico se le veía aburrido y distraído, maestro. Y al terminar, con cara de desilusión, Kevin le dijo al Anastasio que ese incienso que usábamos era muy flojo, de muy mala calidad, y que si él quería le podría proporcionar otro más contundente. Aunque un poco extrañado, Anastasio asentió, y le dijo a Kevin que esperara mientras él iba a sacar algo de dinero para que fuera a comprarlo.

— No se preocupe, don Anastasio, que ya lo cogí yo de la caja fuerte.— Le respondió mi sobrino.

— Vaya, pero qué chico tan solícito y diligente eres, Kevinillo, hasta te me adelantas en los recados. Tienes cara de díscolo, facineroso, timador y malandrín, pero eres un tesoro, muchacho.— Exclamó Anastasio maravillado.


Con razón dice mi hermana que el muchacho tiene tan buen fondo. Ya ve usted, maestro. Aunque no supimos más de él hasta el día siguiente, cuando apareció con una moto nueva, que no sé de dónde la sacó, y con una bolsita repleta de ese incienso más intenso que quería que probáramos.



Le tengo que decir que eso marcó un antes y un después en nuestras vidas, maestro. Ahora vemos todo con otra luz. Y desde ese mismo día, y tarde tras tarde, nos reunimos religiosamente para nuestras meditaciones trascendentales. Y, aunque le cueste creerlo, lo cierto es que nos pillamos unos Nirvanas… que son la gloria, maestro, jajaja. Y unas risas, una fiesta…, y una felicidad que no podemos ni con ella, jajaja. Y unas lucecitas..., por aquí..., por allí..., jajaja. Y si viera usted cómo Kevin se sube al lomo de Margarito y se ponen a trotar cabeza abajo por el techo, mientras todos gritamos: «¡Arre, arre!», jajaja. La felicidad total, jajaja. Aaay, maestro, y más alegre estoy aún de poder contárselo. 

Shitetoko dijo…
Pero, ¡por todos los bodhisattvas, Honorio!. ¿El Nirvana?,… ¿el Nirvana?. Tú lo que te has pillado es un colocón de padre y señor mío, Honorio. ¡A dónde vamos a parar!. A ver, a ver…, a esto hay que ponerle remedio ya mismo. Así que ya le vas diciendo al Kevin que me envíe una muestra de ese extraño incienso, que tengo que analizarla… yo, personalmente. Pero que sea una muestra abundante y de calidad, ¿eh?. Y ten un poco de paciencia, que estas cosas raras va a llevar su tiempo analizarlas y estudiarlas bien. Ya te daré el aviso por si necesito más. Ay…, pero qué difícil me lo pones, Honorio.


Renata dijo…
Oh, gran maestro, le cuento que en estos días he estado algo inquieta pensando en una idea que me da vueltas y vueltas por la cabeza. Resulta que me he dado cuenta que se me podría pasar mi mocedad avanzada sin haber conocido la cercanía y el cariño de un lacedemonio. ¡Ay, maestro, los lacedemonios!. No puedo dejar de pensar en ellos. Sé que son un poco secos, de mal carácter y de pocas palabras, pero no me cabe duda que me harían muy feliz, y que donde esté un buen lacedemonio que se me quiten delante los corifeos y los capadocios, maestro. Y es tal mi deseo que me parece ver lacedemonios saliendo por las tapas de las alcantarillas cuando paseo por la calle, siento cómo me lanzan besos desde las bocas de los buzones y las rejillas de ventilación, o cómo me guiñan el ojo y me alargan la mano desde el desagüe del fregadero. Y, como mujer decente que soy, no sé si esto es verdadera necesidad o antojo.



Shitetoko dijo…
Renata, comprendo tu inquietud. Y descuida, querida, que hay cosas peores en la vida. Pero, si no fuera porque me visto todos los capítulos de “El Coyote y el Correcaminos”, te diría que sí, que lo tuyo es un antojo, Renata. En fin, pero habrá que ponerle remedio, que esto hay que cortarlo por lo sano. Bueno, ahora tendré que buscarme una capa de espartano. Pero, eso sí, si te parece, entraré por la puerta, Renata, que ya no tengo los huesos como para andar trepando por el sifón del fregadero.

Marlon dijo…
Maestro, hace poco me encontré, paseando por las nubes de la Luz Eterna, a un precioso gatito que empezó a seguirme, y con sólo mirarlo a la cara ya me encariñé con él. Y desde entonces paso mis días con su compañía, y siento que mi afecto por él va en aumento. Y me pregunto que de dónde vendría esta encantadora criatura, maestro, que si ciertamente se le puede tener tan dentro del corazón, y que si llegó hasta aquí es porque tiene alma.



Shitetoko dijo…
Querido Marlon, ya usted lo ha dicho todo. Y no dude que todas las criaturas tienen su alma, y a su manera también aman. Y hasta en esto pueden llegar a superarnos, ya que su amor suele ser desinteresado. Y de ellos podemos aprender muchísimo. Démosles, pues, un lugar en nuestro corazón a todos estos compañeros de viaje en nuestra nave de los sueños.




-oooOooo-

Y les dejo con un fragmento de la película "El Pequeño Buda" (Little Buddha), dirigida por Bernardo Bertolucci (1993), en el que se cuenta cómo Sidharta (Keany Reeves) alcanzó la Iluminación

"Sidharta ganó la batalla contra un ejército de demonios con tan sólo la fuerza de su amor, y con toda la compasión que había encontrado. Y alcanzó la gran tranquilidad que precede al desprendimiento de las emociones. Había llegado más allá de sí mismo, estaba por encima de la alegría y el dolor, alejado de las ideas preconcebidas"

Saludos.

viernes, 1 de noviembre de 2013

VENTANAS.





Hola amigos, suele pasar a veces que en este maravilloso Mundo lo más cercano o lo más cotidiano poseen un significado o una transcendencia mucho más profundos de lo que habitualmente nos percatamos. Y es que nuestra curiosidad, siempre más atenta a lo extraño que a lo frecuente, en no pocas ocasiones suele irse muy lejos. Así que hoy nos quedaremos en casa y hablaremos de la ventanas, sí, eso que seguro que usted tiene ahora mismo a pocos metros. Pero siguiendo, eso sí, nuestra vocación de sumergirnos en la profundidades, y contando algunas curiosidades al respecto. Así que pasen y vean. 



Las primeras viviendas que construyó la Humanidad no eran más que un cerco de piedras o palos con una techumbre y una puerta. Un refugio para dormir, nada más. Pero, a medida que las edificaciones fueron haciéndose más complejas, se vio la necesidad de abrir huecos en los muros para que entraran la luz y el aire en el interior. Entonces nacieron las ventanas. Y en aquella primitiva conciencia humana asomada por vez primera al hueco de una ventana nació también la idea de la diferenciación de los espacios y todo lo que ello implica: el dentro y el fuera, lo íntimo y lo público, nosotros y los demás

Grace Kelly y James Stewart en "La ventana indiscreta" (Alfred Hitchcock, 1954)

Para cerrarlas se utilizó todo tipo de materiales, hasta que en el siglo I los antiguos romanos ya empezaron a emplear el vidrio. Un lujo de ricos que aún en el siglo XIII sólo se usaba para los templos, hasta que en el siglo XVI ya se abarató su coste. Aún así las láminas de vidrio plano sólo se pudieron fabricar en tamaño pequeño hasta el siglo XIX, de ahí el uso de armazones para juntarlos y crear las vidrieras. 



Decía Carl Gustav Jung que la casa simboliza arquetípicamente al individuo, a nuestro Yo. Del estudio de los sueños así lo concluyó. En este sentido, e igual que los ojos son el espejo del alma, podríamos atrevernos a decir que las ventanas, por donde llega la luz desde fuera, son, en cierto modo, el reflejo del alma de la casa, o de quienes las habitan. 



Tomemos el ejemplo de las ventanas holandesas: amplias, ocupando casi todo el espacio de la fachada, abiertas a la luz, y dejando ver casi todo lo que hay dentro. Fueron creadas por un pueblo de agricultores y comerciantes, cuya lucha constante contra los elementos hizo de ellos gente práctica, y con un espíritu cooperativo que les lleva a no tener prejuicios ni reparos en mostrar a sus vecinos el interior de su morada casi al desnudo. Aunque no olviden que las apariencias también pueden engañar…




Otro ejemplo lo encontramos en las ventanas árabes. La cultura islámica es propensa a la rígida división entre los espacios, sobre todo entre lo íntimo y lo público, como dos universos distintos. Sus ventanas están cubiertas por intrincadas celosías que, aunque dejan pasar la luz y el aire, ocultan el espacio interior, a la vez que permiten mirar hacia afuera sin ser vistos. 



Sin obviar la influencia de las condiciones climáticas en la arquitectura, claro está, ante este hecho cabría preguntarnos en qué medida es la persona la que hace a la ventana, o es la ventana la que hace a la persona. ¿Quien muestra más es realmente quien oculta menos?. O ¿qué fueron primero: las celosías de las ventanas o las celosías de la mente?.



Pero las ventanas, además de su función práctica, también nos hablan, nos cuentan historias sorprendentes, conmovedoras, y, sobre todo, que nos pueden hacer reflexionar. Veamos algunos ejemplos:

La ventana de la Reina. En esta imagen del verano de 1952, la recién coronada Elisabeth II de Inglaterra, asomada a una ventana de su palacio contempla a su hijo Charles mientras éste intenta trepar, a duras penas, hasta donde está ella. Han pasado 61 años desde entonces, y la situación sigue siendo la misma. ¿Una imagen profética?. Quizás…



La ventana del Pescador. Lejísimos, intangible y casi imperceptible a simple vista, se nos ha mostrado durante mucho tiempo la imagen del sucesor de Pedro mientras daba sus bendiciones a la Ciudad y al Mundo. Casi en la nubes, y desconectada completamente de la realidad parece haber estado también durante siglos la cabeza de la Iglesia Católica. Pero, desde hace pocos meses, hemos podido contemplar una imagen inusitada: es el pueblo el que aparece al fondo de la imagen mientras el Papa lo observa. ¿Será este cambio de perspectiva un signo de que algo está cambiando realmente?. Veremos.



La ventana de Antonietta. Y otra ventana romana. En la película “Una jornada particular”, del italiano Ettore Scolla (1977), Antonietta (Sophia Loren) es un ama de casa cuya vida vacía y gris está dedicada en pleno al servicio de su familia, atrapada en cuatro paredes, presa de su insulso destino. La ventana de su cocina es la frontera de su pequeño mundo. Hasta que un día Rosmunda, el ave que cría en una jaula, escapa por esa ventana, y ella va a buscarla… Una película llena de símbolos, en la que las ventanas son también protagonistas. 





La ventana de los Porteros. Nuestro admirado Robert Doisneau fotografió en 1946 a una pareja de porteros de la calle del Dragón, en París. Un hombre y una mujer ancianos, en actitud serena, nos abren su ventana y nos muestran su universo particular, desde una estancia llena de recuerdos, y desde donde han visto pasar la vida. Las alegrías y las amarguras, las luces y las sombras, los sueños y las esperanzas… Todo queda contenido en el marco de la ventana, como una metáfora de la existencia. 



Las ventanas de Gorea. En la bahía de Dakar (Senegal) está el islote de Gorea (Gorée), donde aún se conserva uno de los lugares más siniestros del planeta: la llamada Casa de los Esclavos, aunque hubo otras más. Era un almacén de seres humanos. Allí llegaban los esclavos capturados en el vecino continente, y allí eran encerrados hasta su venta, hacinados en condiciones infrahumanas, y a la espera de la llegada de los comerciantes europeos en busca de la mercancía. No todas las celdas tenían ventanas, y las únicas que había eran así de estrechas. Se calcula que, hasta 1848, por allí pasaron 60.000 personas. Y desde allí eran sacados para ser embarcados por la llamada “Puerta sin retorno”, la cual, por su elevada altura, es casi también como una ventana. En su dintel hay un cartel que dice: “De esta puerta, ellos iban para un viaje sin retorno, los ojos fijos sobre el infinito del sufrimiento”. 

Gorea fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1978.


Las ventanas de la Calle 58. En 1960, el fotógrafo norteamericano Osmond Gigli observaba cómo desmolían una hilera de edificios antiguos justo en frente de la ventana de su estudio. Entonces tuvo una visión. Rápidamente, reunió a 43 mujeres y les pidió que ocuparan las ventanas de uno de los edificios. Las modelos, ataviadas con sus mejores galas, y acompañadas de un Rolls Royce, posaron de esta manera tan original para la cámara de Osmond. Con esta imagen esplendorosa, viva y feliz quiso inmortalizar, como un poema de despedida, aquel lugar que sólo un día después quedó reducido a la nada. Un auténtico desafío de la luz frente a las tinieblas.

El título de la foto es: "Girls in the windows" (Chicas en las ventanas)


La ventana de John y Yoko. Es una historia bien conocida la de la famosa protesta que organizaron John Lennon y Yoko Ono durante una semana en esta habitación del hotel Queen Elisabeth, en Montreal (Canadá), en el año 1969. Al grito de: “Haz el amor, y no la guerra”, pretendían llamar la atención sobre las atrocidades de la Guerra del Vietnam. Las vueltas que da la vida: en noviembre del año 2011, ese mismo cartel que vemos pegado en la ventana sobre la cabeza de Yoko, que pone: Bed Peace, y firmado por la pareja, fue vendido en una subasta a un comprador anónimo por 154.000$. Su hasta entonces poseedor era un ingeniero de sonido que había acudido por aquella fecha al hotel donde estaban John y Yoko a cubrir la noticia. Bueno ya vemos que hay quienes se apropian descaradamente de los nobles ideales para usarlos sólo como adorno, o como vulgar mercancía. Qué peligro. Nunca hagan esto en casa, niños, jeje.




En fin, todo un universo fluyendo a través de las ventanas. Y una frase más para la reflexión:

"Sólo cerrando las puertas del pasado se abren las ventanas del porvenir"
(Françoise Sagan, escritora francesa)


Y les dejo con el vídeo clip de la canción "Imagine", de John Lennon (1971), parece ser que influída por la poesía de Yoko Ono, y donde las ventanas que se abren a la Luz tienen un notable significado simbólico. La imaginación: donde todo es posible. A eso sí que jamás hay que ponerle ventanas.



Saludos.

domingo, 28 de julio de 2013

VISITANTES DE LEYENDA (3): LOS HOMBRES DE LA LUNA.




Hola, amigos. Se cumplió en estos días pasados el aniversario del primer viaje a la Luna (… que sepamos), y, además, fue en Luna Llena. Pero, por ser una historia bien conocida, hoy no hablaremos de este histórico viaje sino de uno posterior, con los mismos protagonistas, y del que también podemos decir que fue toda una aventura. Pues, sí, después de su regreso, y después de pasar una cuarentena y unos días de recuperación, los astronautas del Apolo XI se embarcaron en un nuevo viaje alrededor del planeta Tierra. Pero, pongámonos en antecedentes. Así que: tres…, dos…, uno… ¡Despegamos!


Desde los comienzos de la carrera espacial norteamericana surgió la necesidad de establecer una red de estaciones de control a lo largo y ancho del planeta que sirviera de apoyo en los programas de la NASA. A tal efecto se constituyó el llamado MSFN (Manned Space Flight Network) o Red de Vuelos Espaciales Tripulados, que contaba con varias estaciones construidas en lugares estratégicos, donde ello fuera posible, o incluso con estaciones móviles (montadas en barcos o en aviones) donde no hubiera tierra firme. 


En este contexto, y en virtud de los acuerdos de cooperación con los Estados Unidos, para España, el INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial), un organismo autónomo dependiente del Ministerio de Defensa, construyó tres estaciones de apoyo a la NASA: en Fresnedillas y Robledo de Chabela, muy cerca de Madrid, a 40º de latitud Norte, y en Maspalomas, en el extremo sur de la isla de Gran Canaria, cerca del Trópico de Cáncer. 

Antigua estación de Fresnedillas de la Oliva. Fue clausurada en 1985.

Estación de Robledo de Chabela. Actual Estación Espacial de Madrid.

Estación de Maspalomas. Actual Centro Espacial de Canarias.

Y, como muestra de agradecimiento a la colaboración prestada, se estableció la costumbre de hacer una visita de cortesía, tras el regreso de cada una de las misiones tripuladas, a todas aquellas estaciones que habían participado en el desarrollo del programa. Casi siempre de forma discreta y sin levantar demasiada expectación.

Tan sonriente como de costumbre, el astronauta Charles “Pete” Conrad, piloto
 de la Gemini V, entrega una maqueta de su vehículo espacial (sí, malpensados, es eso)
 a las autoridades locales en Las Palmas de Gran Canaria, el 28 de septiembre de 1965.


"Jajaja... ¡Qué buen trabajo
 me han hecho, chicos!"
Sin embargo, la enorme transcendencia que llevó consigo la llegada del ser humano a la Luna motivó un cambio de planes. No todos los días se iba tan lejos para traer cuatro piedras, y eso había que celebrarlo por todo lo alto. De este modo se organizó una gira mundial con los protagonistas de la hazaña, a modo de paseo triunfal, en la que también iría incluido el tradicional programa de visitas de cortesía. Dicen las malas lenguas, o muy bien informadas, que el presidente Nixon también aprovechó la coyuntura para hacerse un lavado de cara frente a la opinión pública, siguiendo el viejo adagio de: “Unos cardan la lana y otros tejen la fama”, muy usado en política. Y, así, un avión de la Air Force One fue enviado con los tres astronautas a bordo, acompañados de sus esposas y de una numerosa comitiva de asesores y periodistas, para repartir la buena nueva por todo el orbe,… por si alguien todavía no se había enterado. 


Recibimiento en Ciudad de México


Hacia el sábado 4 de octubre de 1969, y tras concluir el periplo americano, la expedición cruzó el Atlántico. Y en la tarde de ese día el avión presidencial tomó tierra en el aeropuerto de Gando (Gran Canaria), iniciando su estancia en España. Michael Collins había llegado unas horas antes en un vuelo de línea regular, y a él se le unieron Buzz Aldrin y Neil Armstrong con el resto del equipo. El numeroso público que se congregó en el aeropuerto recibió entre aplausos a los héroes del Apolo XI. Pero, en lo sucesivo, un férreo control de seguridad evitaría su contacto con las muchedumbres, dado el carácter semi-privado de la visita. Y, aunque aprovecharon el fin de semana para descansar, cumplieron con la visita protocolaria a sus colegas de la estación de Maspalomas, alojándose en un hotel cercano. Desde esa estación se había llevado, entre otros asuntos, el control de los electrocardiogramas de los astronautas, y, aunque no es un dato del todo consensuado, ésa parece ser que fue precisamente, según fuentes fidedignas consultadas, la primera base terráquea en recibir la señal del alunizaje del módulo Eagle. Eran exactamente las 20:17:40 (hora local) del día 20 de julio de 1969, y se oyó esto:


video
“Houston…, aquí Base de la Tranquilidad. El Águila ha alunizado” 

Extrañas coincidencias del destino: la última tierra que dejó atrás Colón antes de dirigirse hacia el Nuevo Mundo, cinco siglos después fue la primera en recibir el mensaje de llegada a un “nuevo mundo” por parte de un astronauta americano embarcado en una nave llamada Columbia. Pero, bueno, también hubo tiempo para los regalos y la diversión



A Neil Armstrong, después de haber pisado la Luna, ya sólo le quedaba un reto
más por cumplir en la vida: bailar una isa (trenza). Ya podía morirse tranquilo.

Fuera del hotel, fueron invitados a un paseo en camello, para que conocieran también medios de transporte anteriores a la era espacial. Y en el cercano puerto de Arguineguín tomaron un barco para realizar una excursión privada por aguas del Atlántico.



Neil Armstrong y su esposa Janet, en aquellos días, en aguas de la Mar Océana.
Del Mar de la Tranquilidad a la tranquilidad del mar.

Antes de partir hacia la capital del Reino, Armstrong contestó así a una joven periodista que le preguntó por lo que sintió al pisar la Luna: “Fue algo indescriptible. Es un sitio maravilloso, como Maspalomas. Toda la isla lo es”. Ay, Neil, seguro que eso se lo dirías a todas, pillín, jeje.


Cartel de publicado por la revista Actualidad Española,
anunciando la llegada de los diestros de la NASA
Ya era de noche en aquel lunes 6 de octubre cuando los astronautas y sus acompañantes llegaron al aeropuerto de Barajas. La enorme expectación surgida desde días antes provocó que la recepción fuera multitudinaria. Hasta el punto de que el tumulto de gente provocó algún que otro incidente con heridos. Pero allí estaban ellos, alegres y radiantes, bajándose del avión entre el sonido de flashes, vítores y aplausos. E, inmediatamente, se dirigieron a la sala de visitantes ilustres mientras sorteaban una nube de granos de arroz (?) que les lanzaban los asistentes. Allí mismo, Neil Armstrong pronunció sus primeras palabras de agradecimiento:




"Constituye para nosotros un enorme honor estar con ustedes en Madrid esta noche. Somos portadores del saludo cordial del presidente Nixon, como también de la expresión de su profundo agradecimiento por la cooperación de los magníficos técnicos aeroespaciales españoles, que hicieron posible
 el vuelo del Apolo XI.”

La mañana del día siguiente la dedicaron a cumplir con el programa de actos oficiales previstos para el magno acontecimiento, que incluía, ¿cómo no?, una visita el anciano dictador y a su joven sucesor, en sus respectivas guaridas.







Mientras se dirigían a la Plaza de Colón para dejar una ofrenda floral en el monumento al "descubridor" de América, la comitiva atravesó las calles de la ciudad entre el numerosísimo público que se agolpaba a su paso. Un auténtico baño de multitudes









En medio del acto, uno de los miembros de la delegación norteamericana, aquejado de una gripe que también afectaba a varios miembros del equipo, sufrió un desvanecimiento en plena calle. Y este suceso fue aprovechado por la prensa sensacionalista europea para hacer correr el rumor de que los astronautas traían un extraño virus lunar. Cosas de la época.


Los astronautas del Columbia a los pies del monumento a Cristóbal Colón

Y, ya por la tarde, y unas horas antes de su partida hacia París, los astronautas fueron llevados, por sorpresa, a una sala del hotel donde se alojaban, para asistir a un pintoresco ritual indígena. Allí mismo, y ante su asombro, recibieron de manos de tres toreros famosos del momento tres trajes de luces, al tiempo que, medio ruborizados, se sintieron “obligados” a colocarse sus respectivas monteras, también de regalo. Y, según parece, no las lucían mal, ¿no?.






Armstrong declaró: "Gracias por este regalo tan hermoso; sabemos que tiene un gran valor sentimental para ustedes, a quienes admiramos como hombres de valor”. Ya ven, no hay duda de que un experto piloto como el señor Armstrong sabía cómo improvisar un buen "aterrizaje", jeje. Y qué extraña coincidencia arquetípica: el toro y la Luna juntos,… otra vez.


"La Luna se estaba peinando en los espejos del rio, y un toro la está mirando entre la jara escondío. Cuando llega la alegre mañana, y La Luna se escapa del rio, el torito se mete en el agua, embistiendo al ver que se ha ido. Y ese toro enamorado de La Luna, que abandona por las noches la manâ, y es pintado de amapola y aceituna, y le puso campanero el mayoral. Los romeros de los montes le besan la frente, las estrellas y luceros lo bañan de plata. Y el torito que es bravío y de casta valiente, abanicos de colores parecen sus patas."
 (Carlos Castellano Gómez, compositor español)



-oooOooo-


En fin, el Universo y sus misterios. Y les dejo con una canción que nos habla de un misterioso y milagroso suceso bajo la luz de la Luna. La banda norteamericana The Marcels nos interpreta su versión del clásico tema "Blue Moon" (Luna Azul), de 1961, en su tan personal estilo Doo woop, escrita por R. Rodgers y L. Hart en 1934. La Luna y su eterno halo de magia...


♪♫"Luna Azul, tú que me viste estando solo, sin un sueño en mi corazón, sin un amor en mi haber. Luna Azul, tú sabías por lo que yo estaba allí. Me escuchaste pronunciar una oración pidiendo por alguien a quien yo realmente pudiese querer. Y, entonces, allí súbitamente apareció ante mí la única persona a quien mis brazos abrazarían. Escuché a alguien susurrar: "Por favor, quiéreme con locura". Y, cuando miré, ¡la Luna se había vuelto de oro!. Luna Azul, ahora ya no estoy solo, sin un sueño en mi corazón, sin un amor en mi haber""♪♫

Saludos.
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